Oportunidad histórica

En México, hasta hace algún tiempo, el Poder Judicial era considerado irrelevante para el quehacer político. Desde la opinión pública mostrábamos cierta reticencia a ver al Poder Judicial como un actor de facto en la vida política del país y simplemente nos preocupaba su vertiente policíaca. Sin embargo el contexto político en el que nos encontramos nos demuestra, día con día, la importancia que el Poder Judicial tiene para el país. En un Estado constitucional como lo es México, el ejercicio del poder queda supeditado al orden jurídico constitucional, y desde las reformas impulsadas en la administración de Zedillo, el Poder Judicial ha comenzado a actuar como un árbitro en las disputas políticas.

En el contexto nacional sobresale particularmente la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) con su dictamen de inconstitucionalidad sobre algunos puntos de la llamada Ley Televisa. Ahora la Corte tiene en puerta dos casos de suma importancia para el país, que habrán de confirmar su peso político y su compromiso con la transición democrática de México.

En el caso Oaxaca por los hechos de represión ocurridos hace un año en contra del movimiento social encabezado por la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, en el que la SCJN recomendó por unanimidad la conformación de una Comisión que tiene como misión investigar las violaciones a las garantías individuales que ocurrieron en el estado.

Por otra parte, el caso Lydia Cacho, a quien le fueron violadas sus garantías individuales por el gobierno de Puebla y autoridades del estado de Quintana Roo por denunciar las redes de la pederastia y sus nexos con el poder político y económico.

Lydia Caho en la Corte

Si bien en ambos casos, hasta ahora parece que la actuación de la SCJN ha sido responsable y comprometida con los derechos humanos, falta ver cómo se resuelven de manera definitiva.

La Corte ha dado grandes pasos, el más reciente fue hacer públicas sus audiencias, lo que permite mayor transparencia en sus procesos. Sin embargo falta mucho por hacer, el Poder Judicial requiere reformas de fondo. Es el momento de preguntarnos si ¿el Poder Judicial y la SCJN tienen lo necesario para jugar su mejor papel?, ¿si tienen la autonomía suficiente y la transparencia que demanda una sociedad democrática?

La Corte tiene una oportunidad histórica para mostrarse como una institución responsable, que garantiza los derechos de los ciudadanos. Puede mostrar que no podemos hablar de derechos políticos, mientras los derechos de una sola persona no sean respetados. La SCJN tiene la oportunidad de mostrar que la Constitución está para proteger a los ciudadanos y la Corte para asegurar que nadie pisotee sus derechos. Puede demostrar que ante la incompetencia de otras instancias de gobierno, ésta puede ser garante de la legalidad. La Corte tiene una oportunidad histórica, pues puede demostrar que está dispuesta a preservar las garantías de los ciudadanos y no a ser una Corte servil a los intereses económicos y políticos de unos cuantos.

Por: Jonathan Giron Palau

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Archivado bajo Derechos, Justicia, Política, SCJN

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