Archivo mensual: junio 2007

Arendt en los medios

arendt.jpgEl pensamiento filosófico político de Hannah Arendt, ha sido uno de los más grandes del siglo pasado. Para mí, su importancia radica en lo original de su propuesta y en la forma de abordar el problema público-político. Comenzando con el rompimiento que hace con la tradición filosófica, en cuanto a su definición de Hombre, en el que éste no tiene una naturaleza dada, sino una serie de condiciones de su vida en la tierra, por lo que él se forma o constituye como individuo diferenciado de los demás por medio de sus acciones, específicamente acciones políticas. La acción política es artificial, “el hombre es a-político-por-naturaleza”, lo que hace de la política una de las formas de ser más humanas posibles. Por otra parte está su reivindicación de la política como “la capacidad humana, no sólo para actuar, sino para actuar concertadamente” es decir que la política requiere de los demás, esto es, de pluralidad y consenso.

La filosofía de Arendt es compleja y rica, y sería necesario profundizar a fondo para entenderla, pero este es un blog y no un tratado de filosofía política. Pero entonces ¿por qué hablo de esto? Por dos motivos: el primero es que me parece que las ideas de Arendt pueden ser esenciales para entender nuestro mundo y en ese sentido su lectura me parece fundamental para nuestra sociedad. Y en segundo, todo esto viene al caso por que en esta semana he encontrado varios artículos en el que retoman sus ideas y la citan, uno de ellos, verdaderamente bueno es La revolución y la conservación de Javier Sicilia publicado en la revista Proceso. En resumidas cuentas me alegra que el pensamiento de Arendt comience a difundirse en los medios y que sus ideas se vuelvan más accesibles.

Salud!

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¿Seguridad por libertad?

alambre-de-puas.jpgEn estos tiempos, en que el país atraviesa una etapa muy confusa, donde los medios nos bombardean con escenas, una más violenta que la anterior, momentos en el que el gobierno nos quiere tranquilizar con imágenes de militares por las calles, como en un juego de policías y ladrones, Xavier Velasco, literato mexicano, nos deja en su columna del Diario Milenio unas palabras para reflexionar:

“Gracias a la degradación de los conceptos, ayudada a su vez por el crecimiento exponencial de la paranoia, hay quien ya identifica a la seguridad como nueva fuente de libertad. No obstante, ¿alguien conoce una palabra más mentirosa? Placebo para neuróticos, toda la idea de seguridad delata sólo su poder analgésico en contra del miedo, y en el miedo no hay libertad posible.”

 

Ya Arendt lo había dicho, cuando habló de la absorción de la esfera social sobre el espacio público. En el que dicho reemplazo es el rechazo de la acción libre por una conducta homogénea. Esta absorción de lo social sobre lo político-público, nos da como resultado no un hombre libre, sino un hombre masa; es decir, un hombre que ha renunciado a la libertad y al pensar para obtener seguridad y certeza.

 

 

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¿playeras por ideas?

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Rafael Gamucio escribió en Letras Libres que “vistiéndose de revolucionarios, los adolescentes del mundo pueden evitarse para siempre la revolución” La frase es muy sugerente y –en nuestra época­– tristemente cierta.

En estos tiempos hay una pasión desenfrenada por el futuro, por la tecnología y por todo lo que encaje con la demandante producción económica, ahora todo es inmediatez. Yo no encuentro una preocupación real por el conocimiento (que no información) y mucho menos una pasión por las ideas,  aquellas que pueden convertirse en ideales y de esta forma empujarnos a una búsqueda por la transformación de nuestra sociedad.

Y adelantándome a posibles críticas, afirmo que no toda transformación es necesariamente buena y digo que por revolución no sólo entiendo un levantamiento armado. La revolución puede ser más que una lucha de clases, la revolución según entiendo yo, tiene muchas acepciones y muchas formas de aparecer.

Será cierto que nosotros, principalmente jóvenes, nos vacunamos contra la revolución con playeras del che y del EZLN; asistiendo a festivales chairos y fumando mota en coyoacan. Como miembros de una sociedad hemos olvidamos la importancia de la utopía, de ese lugar inexistente, pero que en su irreal existencia nos motiva a mejorar y nos lleva a buscar mejores lugares, mejores formas de convivencia. ¿Acaso hemos dejado de buscar un ideal? ¿Nos hemos resignado a tener los últimos gadgets y pasearnos como autómatas? ¿Acaso cambiamos la verdadera revolución por una playera de sup Marcos?

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Post muy lector

libro.jpgBorges, uno de los meros meros de la literatura mundial, decía: que otros se jacten de las páginas que han escrito; a él le enorgullecía las que ha leído. Para nosotros, simples mortales, que no tenemos en nuestro haber libros publicados, si acaso una pagina aquí, otra allá y varios posts, debería como al maese Borges, enorgullecernos los libros que hemos leído. Así que querido e hipotético ciber-lector le traigo aquí una excelente recomendación pa´que encuentre libros y se los pueda leer gratis. Se que no es nada nuevo, que para eso están las bibliotecas, pero aceptémoslo, no siempre es fácil – al menos en México- tener acceso a ellas, y luego si tienes, las pobrecitas están bien vacías. Así que sin más rollo vayan a Just free books, un buscador de libros que promete mucho.

¡Salud!

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Oportunidad histórica

En México, hasta hace algún tiempo, el Poder Judicial era considerado irrelevante para el quehacer político. Desde la opinión pública mostrábamos cierta reticencia a ver al Poder Judicial como un actor de facto en la vida política del país y simplemente nos preocupaba su vertiente policíaca. Sin embargo el contexto político en el que nos encontramos nos demuestra, día con día, la importancia que el Poder Judicial tiene para el país. En un Estado constitucional como lo es México, el ejercicio del poder queda supeditado al orden jurídico constitucional, y desde las reformas impulsadas en la administración de Zedillo, el Poder Judicial ha comenzado a actuar como un árbitro en las disputas políticas.

En el contexto nacional sobresale particularmente la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) con su dictamen de inconstitucionalidad sobre algunos puntos de la llamada Ley Televisa. Ahora la Corte tiene en puerta dos casos de suma importancia para el país, que habrán de confirmar su peso político y su compromiso con la transición democrática de México.

En el caso Oaxaca por los hechos de represión ocurridos hace un año en contra del movimiento social encabezado por la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, en el que la SCJN recomendó por unanimidad la conformación de una Comisión que tiene como misión investigar las violaciones a las garantías individuales que ocurrieron en el estado.

Por otra parte, el caso Lydia Cacho, a quien le fueron violadas sus garantías individuales por el gobierno de Puebla y autoridades del estado de Quintana Roo por denunciar las redes de la pederastia y sus nexos con el poder político y económico.

Lydia Caho en la Corte

Si bien en ambos casos, hasta ahora parece que la actuación de la SCJN ha sido responsable y comprometida con los derechos humanos, falta ver cómo se resuelven de manera definitiva.

La Corte ha dado grandes pasos, el más reciente fue hacer públicas sus audiencias, lo que permite mayor transparencia en sus procesos. Sin embargo falta mucho por hacer, el Poder Judicial requiere reformas de fondo. Es el momento de preguntarnos si ¿el Poder Judicial y la SCJN tienen lo necesario para jugar su mejor papel?, ¿si tienen la autonomía suficiente y la transparencia que demanda una sociedad democrática?

La Corte tiene una oportunidad histórica para mostrarse como una institución responsable, que garantiza los derechos de los ciudadanos. Puede mostrar que no podemos hablar de derechos políticos, mientras los derechos de una sola persona no sean respetados. La SCJN tiene la oportunidad de mostrar que la Constitución está para proteger a los ciudadanos y la Corte para asegurar que nadie pisotee sus derechos. Puede demostrar que ante la incompetencia de otras instancias de gobierno, ésta puede ser garante de la legalidad. La Corte tiene una oportunidad histórica, pues puede demostrar que está dispuesta a preservar las garantías de los ciudadanos y no a ser una Corte servil a los intereses económicos y políticos de unos cuantos.

Por: Jonathan Giron Palau

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Puerta abierta al ejército

El gobierno encabezado por el presidente Calderón ha declarado la guerra a los cárteles de la droga. A estas alturas, en que la violencia desatada en el país es evidente y palpable, se puede afirmar que no hay vuelta atrás. El combate al narcotráfico ha iniciado y no parece factible ni deseable un repliegue por parte del gobierno.

Sin embargo, y a pesar del gran despliegue que se ha dado, no queda claro que el gobierno de Calderón tenga una estrategia precisa a mediano y largo plazo. Si bien es el ejército quien ha sido usado como la punta de lanza en esta lucha, hasta el momento no hay indicios de que esta lucha sea integral. No se está combatiendo al narcotráfico con una estrategia multidimencional que abarque desde la prevención a las adicciones -al narco no se le ha afectado en lo referente al consumo, por el contrario la demanda se ha incrementado-, hasta un ataque a las estructuras financieras de los cárteles que busque desmantelar su poderío económico. En otras palabras el uso del ejército aparece como la única carta del gobierno.

Es cierto que las policías están infiltradas, que algunos de sus elementos han sido corrompidos y se encuentran rebasadas ante los cárteles de la droga. Sin embargo, el poder que se le está dando al Ejército y Fuerza Aérea Mexicana es desproporcionado. Han pasado de tener un papel de apoyo a uno protagónico, en el que dirigien, detectan y hasta capturan —lugar que claramente le corresponde a las autoridades civiles.

Que el ejército esté en el centro del combate al narcotráfico es un error. En primer lugar porque esto sólo ataca una parte del problema, y en segundo porque deja a la institución encargada de la seguridad nacional en una posición de vulnerabilidad. Además hay que tener en cuenta que el ejército no está capacitado para tareas policíacas lo que conlleva, como ya se ha visto, un riesgo para los derechos humanos.

Militares

El gobierno debe reajustar su estrategia, atacando todos los frentes en su combate a los cárteles de las drogas. Debe fortalecer a las policías y tener claro el papel que deben jugar las fuerzas armadas, en este caso de apoyo.

Lo que está sucediendo con el ejército puede resultar peligroso. Por decreto presidencial del 9 de mayo se creó el Cuerpo Especial de Fuerzas de Apoyo Federal del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana, con el fin de combatir al narcotráfico. Este Cuerpo servirá para “proporcionar apoyo a las autoridades civiles de cualquier nivel de gobierno en tareas de restauración del orden y seguridad pública.” En el decreto de creación de dicho Cuerpo, se dice que será usado para contrarrestar actos de perturbación de la paz social. Sin embargo no se define en qué casos deberá restablecer la paz social, ni qué se entiende por ésta.

Al ejército se le ha dejado al frente del combate al narcotráfico. Se le está dando un poder político que de hecho hace años no tenía. Que sea el ejército la punta de lanza en la lucha contra el narcotráfico; que se le estén dando más tareas policíacas y de inteligencia, deja la puerta abierta a que el ejército adquiera un poder de facto en la vida política de México. La entrada de las fuerzas armadas en la política y en la vida civil de un país, socava el espíritu democrático del mismo y pone en peligro los derechos de sus ciudadanos. Abrir esta puerta, es abrirle la puerta al autoritarismo de otros tiempos.

Por: Jonathan Giron Palau

Publicado en La Jornada Morelos

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Falso Debate

El piquete de una mariposa es más peligroso,

mucho más que el de una víbora.

Sabines

 

A lo largo de la historia todas las sociedad han, en el mejor de los casos, debatido sobre temas que consideran de central importancia. Dichos temas tocan las creencias de algunos y las ideologías de otros. Actualmente en México los debates sobre algunos derechos se encuentran en el centro político, religioso y legal. Por ello se siente el peso que ejercen sobre el tejido social. Específicamente son dos los puntos que llenan tanto las charlas de café, como las primeras planas de los diarios: el aborto y las sociedades de convivencia.

        Ante estos temas las posturas son encontradas. Desde mi punto de vista las posiciones contrapuestas se deben a que la forma de abordar la problemática, tanto del aborto como la de las sociedades de convivencia, reside en que las posturas adoptadas se construyen desde creencias y no en base a datos duros. Es ahí cuando individuos y grupos toman posturas irreconciliables, esto ya que todas las religiones e ideologías en el fondo son dogmáticas.

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        El problema central es que en estos temas no tratamos sobre cuestiones trascendentales en el sentido teológico o filosófico. Aquí de lo que se trata es del respeto a la persona y la garantía de sus derechos. Por ello en dichos temas, la forma de abordarlos es fundamental. Si hablamos de derechos no podemos discutir con argumentos falaces ni con principios religiosos. No, lo que se tiene que hacer es discutir y legislar en base a posturas emanadas de un conocimiento científico. Sólo así podremos buscar la igualdad en la pluralidad y garantizar los derechos que toda persona por el hecho de serlo tiene.

Desde mi visión, la religión y la fe son de suma importancia, pero no son relevantes cuando hablamos de temas públicos, en especial si estos afectan el derecho de las personas. Si no deslindamos el sentido común de la fe, los datos científicos de la religión, estaremos cayendo en un falso debate, que terminará en primer lugar con el menoscabo de la persona y en segundo con el empobrecimiento de la sociedad. Temas tan importantes como el aborto y las sociedades de convivencia deben discutirse; pero siempre en busca de la verdad y no de la imposición de una creencia.

        Lo que actualmente observamos por parte de algunos grupos que se oponen a ambos temas de manera absoluta, no es más que un intento de hacer universal algo que es tan personal como la fe. En otras palabras ellos no hacen más que disfrazar sus ataques como argumentos. Ello, repito, no es más que un falso debate.

Por: Jonathan Giron Palau

Publicado en La Jornada Morelos

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